
Normalmente las fuerzas cósmicas que llegan a este planeta, determinan los impulsos más adecuados para trabajar en algunos aspectos de la raza humana; así como el hombre posee sus siete chakras, así la tierra, igualmente, posee sus siete centros magnéticos, las energías cósmicas inciden sobre los siete centros de la tierra y producen corrientes magnéticas que afectan a toda la raza humana, aunque de una manera inconsciente. Estas siete líneas de fuerza que trabajan principalmente a través de las cordilleras que existen sobre la superficie del planeta, funcionan como magnetos que entrelazan a todos los individuos por medio de sus siete chakras. Cuando la configuración estelar cambia su tonalidad, algunos de los centros magnéticos terrestres dejan de vibrar y se encienden otros, cambiando entonces la nota que la tierra envía hacia el universo.
La tierra es un cuerpo resonante en donde las fuerzas cósmicas producen una nota especial y esto se hace mediante el encendido y apagado de los centros magnéticos de su superficie. A su vez, la tierra se encuentra armónicamente conectada con todas sus creaciones; los seres humanos poseen sus siete chakras, y el resto de los animales y de las plantas, poseen órganos análogos, que aunque en diferente cantidad, también producen una nota especial; así pues, cuando las posiciones estelares cambian, la tierra envía una nota diferente al planeta, y toda su superficie, con todos sus seres vivientes, empiezan a emitir notas diferentes formando un concierto.
Saint Germain.