La Sexualidad en el Camino Espiritual

tantra
"Por los Maestros Ascendidos"

El sexo es un símbolo básico. Como bien se sabe, un símbolo es un signo externo y visible de una realidad interna y espiritual. ¿Qué es esta realidad interna? Es ante todo la realidad de la relación, la relación que existe entre los fundamentales pares de opuestos Padre-Madre, espíritu-materia, positivo-negativo, vida-forma y entre las grandes dualidades que -cuando se unen en sentido cósmico- producen al hijo de Dios manifestado, el Cristo cósmico, el universo consciente y sensible.
El símbolo del sexo expresa también la realidad del amor. En verdad el amor significa relación, pero la palabra amor (igual que la palabra sexo) se utilizan irreflexivamente y sin preocuparse de su verdadero significado. Amor y sexo fundamentalmente son una misma cosa, porque ambos expresan el significado de la Ley de Atracción. Amor es sexo y sexo es amor, porque en ambas palabras están igualmente representadas la relación, la interacción y la unión entre Dios y Su universo, el hombre y Dios, el hombre y su propia alma y entre el hombre y la mujer. Así se pone de relieve la motivaciónl y la relación. Pero el resultado impulsor de esa relación es la creación y la manifestación de una forma a través de la cual la divinidad pueda expresarse y llegar a ser.
También en el ser humano tiene lugar el drama del sexo, pues dos veces en su cuerpo, en su personalidad, tiene lugar el proceso de unión y fusión.
Primero, en la relación entre las partes superior e inferior de su cuerpo. Las gónadas, órgano de la Obra, expresa la vida instintiva y la reproducción física. La garganta, órgano de la Palabra, expresa la vida y manifiesta la gloria y la realidad subyacentes. Mediante la unión de lo procreador con lo creador se llega a una etapa evolutiva en la que se tienen hijos que heredan la capacidad y mentalidad de sus padres. A medida que se desarrolla el sentido de la pureza en el hombre y se fomenta el desarrollo del sentido de la responsabilidad, y a medida que se acrecienta el amor a la belleza, al color y a las ideas, se acelera el proceso de elevar lo inferior hasta unirlo a lo superior, entonces se acelera extraordinariamente el embellecimiento del “Templo del Señor”.
Segundo, en la cabeza de todo ser humano hay un órgano maravilloso, el cerebro en el que se representa ese drama mediante el cual el ser puramente humano se fusiona con la divinidad, el gran drama final de la unión mística entre Dios y el hombre, entre la inteligencia y la personalidad. Un polo negativo mezcla y fusiona las cinco dimensiones de la personalidad que se aprenden desde el preescolar. El polo positivo entra en actividad por medio de la oración, el servicio y la aspiración, y a través de él la inteligencia hace contacto con la personalidad. Dicho polo positivo es el símbolo del espíritu o aspecto positivo masculino, así como el polo negativo es el símbolo de la materia, del aspecto femenino. Tales polos son la glándula pituitaria (hipófisis) y la pineal (epífisis). La primera es negativa y la segunda positiva. Estas dos glándulas son las correspondencias superiores de los órganos masculino y femenino de la reproducción física.
A medida que la inteligencia va siendo cada vez más poderosa en la vida mental y emocional de las personas, penetra con mayor poder en la pineal (como “Espíritu santo”) y el ser humano va purificando su personalidad y poniéndola al servicio de la voluntad espiritual, elevando automáticamente sus emociones de pasión en sentimientos de amor. Éste es nuevamente el gran drama del sexo, que se repite en el ser humano. Así conoce tres veces en su vida personal el significado de la unión, el sexo:
En lo físico, el sexo o la relación del hombre con su polo opuesto, la mujer, da por resultado el deseo instintivo: La reproducción de la especie.
La unión de lo inferior con lo superior da por resultado la aspiración: La Creatividad.
La unión de la personalidad con la inteligencia, da por resultado el deseo mental: La Inspiración.

En el Evangelio se encuentra la representación dramática de esta relación, y Jesucristo es la garantía de su veracidad y realidad. El Cristo histórico garantiza la realidad del significado interno y de la verdadera base espiritual de todo lo que es y siempre será. Debido a la relación que existe entre la luz y la oscuridad, lo invisible se hace visible, por lo cual se puede ver y conocer. El Cristo reveló como luz del mundo esa realidad. Desde la oscuridad de los tiempos Dios habló, y se reveló la Paternidad de la Deidad.

El drama de la creación y la historia de la revelación están descritas, si sólo se pudiera ver e interpretar realmente los hechos con exactitud espiritual, en la relación de los dos sexos y en la realidad de la cópula. Cuando tal relación ya no sea estrictamente física, sino la unión de dos mitades en los tres planos -físico, emocional, mental-, entonces tendremos la solución del problema sexual y la restitución de la relación marital al lugar designado en la Mente de Dios. En la actualidad significa la unión de dos cuerpos físicos. A veces es la unión de las naturalezas emocionales de dos personas. Rara vez se unen dos mentes. Otras es la unión de dos cuerpos físicos donde una de las partes permanece fría, impávida y desinteresada, pero responden y participan sus emociones.
Se pueden caracterizar los tres momentos de la vida sexual en siete fases de desarrollo de la vida espiritual así:
1.El sexo como la unión entre el macho y la hembra.
2.El matrimonio como la unión entre un semental Padre con una fértil Madre.
3.El género como la unión de lo masculino con lo femenino.
4. El acto creador como la unión entre lo procreador con lo creativo.
5. En un circuito como la unión entre el polo positivo con su polo negativo.
6. El misticismo como la unión entre El alma divina con la personalidad humana.
7. La Creación como la unión entre el Espíritu (santo) con la Materia (virgen).